La ceja del Rey

Tan exquisito como innecesario


1 comentario

La homosexualidad en la Grecia y la Roma Antigua

Después de un largo tiempo de silencio debido a varios cambios en mi vida: trabajo, ciudad y colonia, volvemos a la actividad. Así, como dirían en el programa Humor Amarillo: ¡Al turrón!

Retomamos la actividad con un breve artículo sobre el tratamiento de la homosexualidad en la Grecia y en la Roma Antigua.

foto Todo relato que merezca la pena debe comenzar en Grecia o en Roma. Hoy tengo el cuerpo hedonista así que vamos a empezar por la antigua Grecia ya que cualquier relato anterior es bárbaro, arbitrario, húmedo y frío; cual sistema madrileño de salud. Si por algo eran conocidos los Antiguos griegos era por su relación abierta y franca frente a la homosexualidad. Pero esta idea de homosexualidad no puede ser vista bajo el prisma de la mentalidad moderna. Este tipo de homosexualidad, la única realmente bien vista, era la vinculada entre el maestro y su pupilo. Dichas relaciones sexuales se configuraban como una faceta más del proceso de educación entre ambos junto con la aritmética, filosofía o deporte. En un mundo donde, desgraciadamente, las mujeres eran ciudadanas de segunda categoría, un nivel por encima de los esclavos, la relación sexual entre hombres era la única vía que permitía cierto un intercambio entre iguales. Así, las relaciones sexuales con mujeres quedaban relegadas al mero objetivo reproductivo. Si queréis observar un claro ejemplo de misoginia, debéis leer algo sobre las opiniones de Sócrates respecto a su mujer: Jantipa.

Marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos.

“Mi gusto incluye tanto los caracoles como las ostras ¿Entiendes, Antonino?” ¿Cuál era la relación de los romanos frente a la homosexualidad? Aparte de esta famosa frase de la película Spartacus de Stanley Kubrick pocos saben el tratamiento de esta orientación sexual en la Roma clásica. Si algo admiraban los romanos en sus semejantes, era el poder en todas sus formas: político, económico, autoritas y también en las relaciones sexuales. Así, las relaciones sexuales homosexuales no estaban tan mal vista como nos podríamos imaginar. Sólo era mal visto el hecho de tener una actitud “pasiva” frente a dichas relaciones. En su mentalidad agraria y guerrera, los romanos trasladaban sus roles de poder a la cama. Por tanto, quien tenía una posición “activa” era digno de reconocimiento, situación que no se daba en la otra cara de la moneda. Es famosa la frase que utilizaban los enemigos de Julio César para atacar su autoridad: marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos.

En definitiva, si hacemos un salto mortal para evitar la Edad media, parece que algo hemos avanzado.

Fuente foto: wikipedia.