La ceja del Rey

Tan exquisito como innecesario

¿Jerónimo de Aguilar, supongo?

Deja un comentario

Hay pocas historias que merezcan más ser llevadas a la gran pantalla como la conquista del México azteca por parte de Hernán Cortés y los suyos. Es un relato que lo tiene todo: épica, traiciones, amor, choque de culturas, redención, etc. Entre las historias paralelas más curiosas, que rodean este gran relato, está la del sacerdote Jerónimo de Aguilar y el marinero Gonzalo Guerrero.

Gonzalo GuerreroNos encontramos en los primeros días de la expedición de Hernán Cortés en la península del Yucatán. El conquistador extremeño había tenido pequeñas escaramuzas con algunas tribus de indios de la zona pero nada sabía ,aún, del impresionante y poderoso imperio azteca que se encontraba a unos kilómetros más al oeste. Estaban en esas vicisitudes ,cuando Cortés divisó una canoa que se acercaba a la playa con siete indios montados en ella. Ante esta imprevista llegada los españoles se pusieron en posición de combate ,espada en mano, pero no dejaron de sorprenderse cuando uno de los indios les pregunto en castellano si eran cristianos. Aquel hombre era el sacerdote Jerónimo de Aguilar. Su historia fue la siguiente:

En 1511, ocho años antes de la llegada de Cortés a tierras mexicanas, nuestro sacerdote viajaba en una carabela de Panamá a La Española que encalló frente a Jamaica. Él y otros quince españoles escaparon en una pequeña barca pero una tormenta los arrastró hasta el Yucatán. Allí, los capturaron los indios. Estos nativos no tuvieron otra cosa que hacer que comerse a ocho de los españoles. Aguilar y el resto escaparon hacía la selva pero fueron capturados, de nuevo, por otro cacique que los esclavizó, tuvo más visión de futuro. Su vida como esclavo fue un auténtico calvario, se encontraba medio de tullido cuando encontró a la expedición de Cortés. Así, el sacerdote murió poco años después del rescate. Pero antes de este fatal desenlace, sirvió como traductor a Cortés en su aventura por tierras aztecas pues conocía el maya chontal. Todo apunta a que lo aprendió a base de “jarabe de palo”.

¿Qué fue del otro, de Gonzalo Guerrero? Según relató Jerónimo de Aguilar a Cortés, el marinero onubense ya no era esclavo; se había establecido entre los indios y era jefe del ejercito del cacique del lugar. Además se había casado con la hija del cacique y tenía hijos con ella. En definitiva, Gonzalo estaba viviendo “the american way of life” y tras encontrarse con Jerónimo de Aguilar se negó a acompañarlo para irse con los españoles, no quería regresar. Poco días después del encuentro con Jerónimo, tras una escaramuza del séquito de Cortés con una tribu de indios, los españoles se encontraron, entre los muertos, el cadáver tatuado de Guerrero, abatido por un disparo de arcabuz.

En breve, hablaré más sobre esta expedición de Hernán Cortés. Os prometo que no tiene desperdicio.

Fuente: libro Hernán Cortés de Richard Lee Marks

Foto: estatua de Gonzalo Guerrero y sus hijos de Raúl Ayala Arellano (1974) en Akumal, Mexico. Fuente wikipedia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s